Hay algo que los cinco sentidos no llegan a explicar. Un instante en el que la masa se rompe entre los dedos, el aroma sube antes de que el sabor llegue, y algo se activa en la boca que no es dulce, ni salado, ni ácido, ni amargo, ni umami. Un sexto lugar, sin nombre oficial todavía, que la ciencia empieza a perseguir y que nosotros llevamos años sirviendo en un plato.
A eso lo llamamos sesto gusto. El sexto gusto.
Sestogusto nació en Turín de la mano de Massimiliano Prete, y ahora respira también en Sevilla, en la Plaza Jesús de la Pasión —la que todos llaman la Plaza del Pan—. No es casualidad. Es, quizás, destino.
Hay una pizza que ya conoces, y hay otra que todavía no has probado.
La primera se pide para no pensar demasiado. La segunda te pide algo a cambio: que te fijes en cómo cruje, en cómo se rompe entre los dedos, en ese punto exacto donde la masa deja de ser masa y se convierte en otra cosa. A eso lo llamamos pizza gastronómica. No es una etiqueta bonita: es un escalón más arriba, y quien lo prueba una vez ya no quiere bajar.
Aquí la masa no acompaña al plato: es el plato. Cada creación empieza mucho antes de decidir qué ingrediente va encima —empieza en la fermentación, en el tiempo de reposo, en la humedad exacta que convierte la harina en otra cosa—. Massimiliano Prete trata la masa como un pastelero trata un hojaldre: con paciencia, con precisión, con la convicción de que ningún ingrediente está de más ni de menos.
Sobre esa base conviven el Vesubio y el Cantábrico: mozzarella fior di latte, jamón de Parma curado 24 meses, tomate italiano, junto a jamón ibérico de bellota y anchoas del norte de España. Dos territorios, una misma obsesión.
Quien se conforma con la pizza de siempre, que se quede donde está. Quien quiere ir un poco más allá, ya sabe dónde encontrarnos.
A los quince años, en su Puglia natal, Massimiliano Prete descubrió que el pan podía ser algo más que alimento. Podía ser una pregunta. Dejó su tierra por Piamonte y desde entonces no ha dejado de hacerse la misma pregunta, una y otra vez, con cada nueva masa.
No le gusta que le llamen pizzero. Prefiere «lievitista»: el que estudia la levadura, el que escucha lo que hace la masa cuando nadie la mira. De Saluzzo a Alba, de Alba a Turín —donde abrió el primer Sestogusto en 2017—, su obsesión ha ido tomando forma en un laboratorio propio, el Prete Lab, donde nace cada una de las masas antes de viajar a cada uno de sus restaurantes.
El mundo ha empezado a darse cuenta. En 2026, Forbes Italia lo incluyó entre los «Maestri della Pizza», y The Best Pizza Awards lo situó en el puesto 26 de los mejores pizzaioli del planeta —el único de todo Piamonte—. Sestogusto Torino conserva los Tre Spicchi (las «tres porciones») de la Guida Pizzerie d’Italia de Gambero Rosso, con 94 sobre 100 puntos, y ocupa el puesto 23 del ranking mundial 50 Top Pizza.
Pero los números, para él, son solo la consecuencia. Lo que persigue es otra cosa: masas que cuenten una historia, que evolucionen, que se puedan sentir antes de entenderse.
Ahora lleva todo ese talento a Sevilla. Y aquí, en esta plaza que antes olía a pan, ese mismo talento se traduce en cinco masas, un laboratorio a miles de kilómetros y la misma obsesión de siempre: que cada bocado sepa a algo que todavía no tiene nombre del todo.
Cada masa es una manera distinta de acercarse al mismo misterio.
Cincuenta centímetros de una levedad casi imposible. Se sirve para compartir, porque hay placeres que solo tienen sentido si se viven en compañía.
Suave por dentro, cortada en ocho porciones, pensada para el instante en que la conversación se detiene un segundo mientras alguien prueba el primer trozo.
Una focaccia romana reinventada: no imita el original, lo reinterpreta desde otro lugar. Cruje justo donde debe crujir.
Nace en un campo propio de Sicilia, de maíz y semillas de girasol. Sabe a tierra, a paciencia, a algo que se cultivó antes de hornearse.
El punto de partida de todo lo demás. La masa que hay que entender primero para entender después por qué las otras existen.
Toda obsesión, tarde o temprano, quiere viajar. La de Massimiliano Prete cruzó Europa por primera vez cuando Sestogusto abrió sus puertas en Sevilla —su primer restaurante fuera de Italia—.
El lugar elegido no fue cualquiera: la Plaza Jesús de la Pasión, conocida durante generaciones como la Plaza del Pan. Ochenta y seis mesas, veinte de ellas al aire libre, reciben hoy la misma filosofía que en Turín: la masa como protagonista, el misterio como punto de partida.
Estos son algunos de los medios que ya se han hecho eco de la llegada de Massimiliano Prete a Sevilla:
Todo lo anterior es la emoción. Esto es lo que necesitas saber para vivirla.
No. Sestogusto es una pizzería de autor centrada en la pizza gastronómica. No hay pasta en la carta: todo gira alrededor de la masa y su fermentación.
Es la sensibilidad del paladar al sabor de los carbohidratos, un sabor que parte de la ciencia investiga como posible sexto sabor básico, junto al dulce, salado, ácido, amargo y umami. Es, probablemente, la razón por la que amamos tanto el pan y la pizza.
Massimiliano Prete, chef italiano originario de Puglia, especializado en fermentación de masas. Se define como «lievitista» y dirige Sestogusto desde que abrió el primer local en Turín en 2017. En 2026 ha sido reconocido por Forbes Italia y por The Best Pizza Awards como uno de los grandes referentes mundiales de la pizza.
Cinco: La Pala, Pizz’Otto, Fa-Croc, Croccante y Classica. Cada una tiene una fermentación, textura y formato distintos.
En la Plaza Jesús de la Pasión, 6, Casco Antiguo de Sevilla (41004), en el enclave conocido popularmente como la antigua Plaza del Pan.
Se recomienda reservar, especialmente para cenas y fines de semana. Puedes hacerlo en sestogustosevilla.com/reservas o por teléfono.
De miércoles a domingo, de 13:00 a 16:00 y de 20:00 a 23:00.
Sí. Massimiliano Prete dirige dos locales en Turín (Italia), además de Sestogusto Sevilla, su primera apertura fuera de Italia.
Sestogusto Sevilla aparece listado en la categoría «sin gluten» de TheFork, con buena valoración de los usuarios en esa categoría. Como el concepto del restaurante gira en torno a masas de trigo, se recomienda avisar al hacer la reserva o al llegar a la mesa para que el equipo pueda informar con precisión sobre las opciones disponibles y el protocolo de manipulación en cocina.
Como en cualquier restaurante en España, el equipo de sala puede facilitar información detallada sobre alérgenos e intolerancias en el momento de pedir. Se recomienda comunicar cualquier alergia o intolerancia al reservar o al llegar, especialmente si es grave, para que la cocina pueda gestionarla con las garantías necesarias.